la Escuela Calasanz de Kurarewe, curso al que acompañé como profesor tutor
durante el período anterior.
En 1° básico existe una necesidad natural de encaminar a los estudiantes en
el proceso de aprender a leer y escribir, procurando que esto, a su vez, genere un
interés genuino y no un rechazo. Esto se transforma en un desafío que obliga a
buscar estrategias que permitan captar el interés de los estudiantes.
A mediados de 2025, durante una salida pedagógica a la Biblioteca Gabriela
Mistral de Villarrica (perteneciente al campus Villarrica de la Pontificia Universidad
Católica de Chile), tuvimos la posibilidad de generar un espacio de diálogo junto a
los apoderados del curso. En esa instancia surgieron muchas vivencias familiares e
incluso relatos de infancia, a partir de los cuales se planteó la idea de hacer algo
con ese material.
Esta idea se concretó en el ABP “De mate, fogón y otras memorias”, en el
cual los estudiantes se enfocaron en el rescate de sus raíces, recopilando
información, vivencias y experiencias de sus abuelos, padres y otros familiares, para
luego llevarlas al papel. Como producto final surgió un libro recopilatorio, donde se
rescatan diversas tradiciones de nuestra comuna.
Considero importante rescatar nuestras raíces familiares, especialmente en
los tiempos actuales, donde la información se vuelve cada vez más desechable y
pasajera. A través de este proyecto, los estudiantes pudieron encantarse con la
lectoescritura, al mismo tiempo que fortalecieron los vínculos afectivos con sus
familias.
De esta manera, la lectoescritura dejó de ser solo un aprendizaje escolar para
transformarse en una herramienta que permite rescatar y preservar la memoria
familiar y comunitaria. Las historias compartidas por abuelos, padres y otros
familiares hoy forman parte de un registro que da valor a nuestra identidad local y
que, al mismo tiempo, motiva a los estudiantes a seguir leyendo, escribiendo y
escuchando.